½ cucharada de polvo de hornear (levadura química)
50 g de mantequilla sin sal y fría
1 huevo
½ taza de calabaza cocida y triturada
¾ taza de harina de trigo para finalizar
PREPARACIÓN
En un bol, coloca el azúcar, la harina de trigo, el coco rallado y el polvo de hornear, y mezcla.
Corta la mantequilla en cubos pequeños y añádela al bol. Con la punta de los dedos, comienza a frotar los ingredientes hasta que toda la mantequilla esté integrada a la mezcla seca. Obtendrás una especie de textura arenosa (como una “miga”).
Luego, agrega el huevo y la calabaza bien triturada, y mezcla bien todos los ingredientes.
Después, comienza a añadir la harina poco a poco hasta obtener una masa que no se pegue en las manos. La cantidad de harina dependerá del tamaño del huevo y la humedad de la calabaza; añade solo lo necesario.
Sobre una capa de plástico, aplana la masa, cubre con otra capa de plástico y lleva a la nevera por aproximadamente 30 minutos.
Toma una parte de la masa, espolvorea la mesa con harina y estira la masa con un rodillo hasta obtener un grosor de aproximadamente 3 mm.
Corta las galletas en la forma deseada, colócalas en la bandeja dejando un pequeño espacio entre cada una, ya que quedan firmes y no crecen al hornearse.
Lleva a hornear en horno precalentado a 200 °C durante 15 a 20 minutos.
Mientras las galletas están en el horno, continúa cortando las siguientes para no perder tiempo.