Opcional: ralladura de limón o unas hojas de albahaca
PREPARACIÓN
Lava los calabacines y córtalos en dados pequeños. Pica finamente la cebolla y el ajo.
En una cazuela amplia, calienta el aceite de oliva y sofríe la cebolla a fuego medio hasta que esté transparente. Añade el ajo y cocina unos segundos más.
Incorpora el calabacín y rehoga durante 3–4 minutos, hasta que esté ligeramente tierno.
Añade el arroz y remueve bien durante 1 minuto para que se impregne del sofrito.
Vierte el vino blanco y deja que se evapore el alcohol, removiendo.
Añade el caldo caliente poco a poco, un cazo cada vez, removiendo con frecuencia y esperando a que el arroz lo absorba antes de añadir más.
Continúa la cocción durante unos 18–20 minutos, hasta que el arroz esté cremoso y al dente.
Retira del fuego, añade la mantequilla y el queso parmesano. Mezcla bien hasta obtener una textura cremosa.
Ajusta de sal y pimienta. Si lo deseas, añade un poco de ralladura de limón o albahaca fresca para dar un toque aromático.