400 g de alubias blancas cocidas (escurridas y enjuagadas)
1 litro de caldo de verduras
400 g de tomate triturado
4–5 ramas de apio (con algunas hojas), en medias lunas finas
1 zanahoria grande, en rodajas
1 cebolla mediana, picada fina
2 dientes de ajo, picados
80–100 g de col rizada o kale troceada
4 rebanadas gruesas de pan rústico
40 g de queso curado rallado (tipo parmesano o manchego curado)
3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
Sal y pimienta negra recién molida
1 hoja de laurel (opcional)
PREPARACIÓN
Calienta el aceite en una olla amplia. Añade la cebolla y el ajo y sofríe 3–4 minutos. Incorpora la mayor parte del apio (reserva un puñado) y cocina 8–10 minutos a fuego medio, hasta que esté tierno y fragante. El objetivo es que el apio suelte su aroma y forme parte esencial del fondo de la sopa.
Agrega la zanahoria y rehoga 3–4 minutos. Incorpora el tomate triturado y cocina 5 minutos más para concentrar el sabor.
Vierte el caldo caliente y añade la hoja de laurel si la usas. Cocina 15 minutos a fuego medio.
Incorpora las alubias blancas, la col rizada y el apio reservado (que aportará textura ligeramente crujiente). Cocina 10–15 minutos más. Ajusta de sal y pimienta.
Tuesta el pan en el horno a 200 °C durante 8–10 minutos hasta que esté dorado y crujiente.
Sirve la sopa caliente. Añade trozos de pan tostado por encima y termina con el queso rallado. Si lo deseas, espolvorea unas hojitas tiernas de apio picadas para intensificar aún más su frescor.